Alfie Patten, que por su altura de 1,20 metros parece un niño de entre siete y ocho años, y su novia Chantelle Steadman, de 15, se han convertido en los padres más jóvenes de Gran Bretaña, luego de tener a la pequeña Maisie Roxanne.
Los jóvenes padres afirman que decidieron seguir adelante con el embarazo, a pesar de que sintieron miedo ante la reacción de sus padres y de la gente.
Por un lado, es imposible negar que la decisión de estos adolescentes resulta ser no solo admirable sino también valiente, porque supone el enfrentarse a todos con tal de salvarle la vida a una criatura inocente. Pues, si nos detenemos un poco, y pensamos como muchos jóvenes de hoy, lo más fácil hubiera sido abortar y asunto arreglado.
Por otro lado, no se puede pretender tapar el sol con un dedo, y aceptarlo todo con una actitud sumisa. Casos como éste, son un claro llamado a la conciencia de los padres, quienes son los principales responsables de la formación de sus hijos. De ahí que, dependa de ellos, si bien no en todo, en gran medida, los actos que sus hijos realicen en el futuro.
El padre de Alfie señaló que el adolescente “aún no ha asimilado” todo lo que ha pasado y lamentó que su hijo “no sabe la responsabilidad que supone traer un bebé al mundo”. Y es que claro, esto es de suponere, unos adolescentes de 13 y 15 años no se encuentran ni física ni emocionalmente preparados para asumir tamaña responsabilidad.
Tomemos este caso, como un claro ejemplo en el que los padres deben asumir la batuta en la formación de los hijos y éstos a su vez, no deben involucrarse en asuntos que aún no les compete.
Por Gabriela Rodríguez.

