El filósofo griego Aristóteles pensaba que el feto puede adquirir “sensibilidad”. En la Europa Medieval, algunos creían que el feto podía tener ideas. Si Aristóteles y estos otros estaban en lo correcto ¿Cómo se adquieren estas sensaciones e ideas?…
Por lo general, los investigadores concuerdan en que feto es sensible al tacto y que puede oír en los últimos dos meses antes del nacimiento. El medio ambiente fetal puede ser tan ruidoso como una pequeña fábrica, con los ruidos rítmicos del sistema circulatorio, con el latir constante del corazón de la madre y los diferentes ruidos del sistema digestivo de ésta.
Los investigadores especulan que los sonidos que vienen del exterior deben ser amortiguados, ya que, para ser oídos, estos compiten con los sonidos interiores. El feto puede responder a ciertos sonidos. Los sonidos repetitivos o vibraciones tales como el latir del corazón resultan tranquilizadores, algunas veces le asustan pero parece calmarse si estos continúan.
Especialistas dicen que con el ejercicio del “Juego de la patada” puede ayudar a estimular el cerebro del feto. A los padres se les instruye para palmear la parte del Abdomen donde el bebé patea y a hablarle fuerte con palabras alentadoras, mientras se le enseña el vocabulario.
Aún no se ha identificado con exactitud si el feto es capaz de aprender. Si cabe la posibilidad de que no sea así, todos los especialistas coinciden en que los padres pueden fortalecer el vínculo con su hijo cuando aún está en el vientre.
Por Priscila Guerra Lamadrid.

